jueves, 16 de junio de 2011

XII

Cuando lo vi, al otro lado de la carretera, comenzaron a temblarme las piernas, recuerdo que se me secó la boca de los nervios y, a medida que avanzaba hacia mí esa sensación aumentaba, hasta que por fin lo tenía allí, frente a mi, me abrazó y me beso, y sí, como lo estáis imaginando, un encuentro de película; en el medio de la calle y con la puerta del coche todavía abierta, ajenos completamente al ruido de los coches y a las miradas de la gente comenzaba una bonita historia de amor .
No hizo falta decirse nada, nos besamos con impaciencia, como cuando una pareja lleva tiempo separada y se reencuentra, como si el sobreviviese a la guerra y ella esperanzada lo esperase cada día mirando por la ventana a que apareciera, nuestro caso era parecido, años esperando el amor que los poetas escriben, ese amor del que muchos hablan y que nunca han visto, y por fin nos teníamos allí el uno al otro.

Los días maravillosos fueron transcurriendo rápidamente, como en una atracción de feria, cortos pero intensos...

Un día entre risas y juegos me propuso matrimonio, recuerdo que, sin darle importancia, alegremente, le di el si quiero.

Lo que en un principio parecía una broma de enamorados, terminó en una discusión sobre el número de invitados.

Exactamente 4 meses más tarde estábamos dándonos el sí quiero entre nuestros seres más queridos!!!!

lunes, 18 de octubre de 2010

XI

Ese domingo fué sin duda uno de los más extraños de mi vida, intentaba hacer un balance de lo que me había pasado aquel fin de semana y así aclarar un poco más mi reacción tras recibir aquel mensaje.
No había vueltas que darle, me había enamorado de una persona que apenas conocía y además sin darme cuenta.
Me senté en el sofá, llame a mi perra lola para que se acomodase a mi lado, necesitaba tener una conversación con alguien que evidentemente estuviese dispuesto a dejarme hablar sin interrupciones...
Pensé en cuando fui a buscarlo a la estación, en la charla durante el café, más tarde en la cena, si, reconozco que había cierta complicidad, me agradaba su compañía,pero de ahi a echarlo muchisimo de menos, luego las copas, pero no paso nada...
Hombre lo que si es cierto es que me ponia nerviosa con cada uno de los mensajes que me enviaba...
Y así, sin más vino a mi mente aquel mismo instante en el que sentí una punzada muy fuerte en el estomago cuando me dedico una mirada muy especial..
Sii, puedo sentirlo de nuevo si pienso en ese momento,él estaba haciendo la cena en mi casa, le pregunté si necesitaba algo y si estaba bien, entonces dirigiendo la mirada hacia mi asintió sin pronunciar ni una sola palabra...yo me quede paralizada con cara de tonta mirandolo mientras sentia aquel calambre por mi cuerpo! Era alucinante!!como estar en una atracción de feria!
Puse la mesa muy contenta y la noche transcurrio entre muchas risas y felicidad.
Si había sido en aquel momento!

Pase el resto del dia con mis amigas, hablamos pero no de él...
Cuando llego la noche no aguantaba más,tenía muchisimas ganas de saber de él, no sabía que hacer y me tire en el sofa con el cojin en la cara y sin pensarlo pulse el botón de llamar, fué lo mejor que pude hacer, estuvimos mas de una hora dándole al pico, ninguno de los dos quería colgar, me sentía como una quinceañera...
Me fuí contenta para cama no sin antes rogarle que me enviase un mensaje de buenas noches, al día siguiente estaba super alegre, haste en el trabajo me preguntaron que me pasaba, estaba distinta!
Claro! como no iba a estarlo...había conocido a la persona más maravillosa del mundo!
Por la noche cuando llegue a casa sin cenar ni nada me meti en cama para hablar con él, sabía que cuando colgasemos ya sería hora de dormir, le dije que no podia pasar ni un minuto más sin verlo, que tenia que venir a verme, y asi lo hizo al dia siguiente cuando sali de trabajar y me fui para casa recibi una llamada.

Estaba allí, esperándome.

martes, 7 de septiembre de 2010

X

En mi nuevo puesto de trabajo, todo era perfecto, hasta que empezó a dejar de serlo, me encantaba el contenido, basicamente hacia lo que se me daba bien, ir a sesiones de fotos con los modelos, corregirlas, escoger y comprar ropa para orientar sobre las tendencias a los diseñadores, viajar...vaya, que no podia pedir más, lo mejor, que reconocían mi esfuerzo y mi labor allí.
Estuve un año con ellos, el feeling con todos los compañeros era palpable, compartiamos muchas horas incluso la de la comida, experimenté lo que era comer de tupper un dia si y otro también.
Mis dos amiguitas y yo disfrutabamos mucho riendonos y haciendo comentarios de todo lo que sucedia a nuestro alrededor, la verdad que aquel almacén habilitado con mesas, sillas y un microondas se prestaba mucho para resumirnos unas a otras las anécdotas del día.
Digamos que habia claramente ciertos temas que daban mucho pero mucho que hablar.
Como siempre la realidad supera la ficción en muchas ocasiones, hombres casados que se declaraban a jovencitas, amantes que se cruzaban por los pasillos y se regalaban miradas que escondían mucha información.
Nos contabamos todo, eramos buenas confidentes las unas de las otras y siempre nos dabamos consejos, incluso en ocasiones fuimos protagonistas de algún que otro episodio. Por aquel entonces compartiamos una situacion sentimental parecida, ninguna estaba en el mejor momento con su pareja.
Pero ellas superaron esos momentos y de hecho hoy son muy felices, a veces pienso que no soy lo suficiente fuerte para superar momentos dificiles, me parece mucho mas fácil tirar la toalla, y es que desde siempre he pensado que las cosas buenas no hay que lucharlas sino que caen por su propio peso.
El caso es que pasados unos meses, mi relación con él cada vez era má distante y por lo tanto menos sostenible, empecé a sentir la necesidad de marchar, tenia todo lo que queria un buen trabajo y un ascenso inminente a muy temprana edad, estaba segura que podria conseguir lo que quisiera, pero me faltaba lo más importante una estabilidad emocional que ni aquella persona ni aquella ciudad quisieron ofrecerme.
Asi que a la vuelta de las vacaciones me sente con el director y le comunique mi decisión de dejar aquello para volver a mi tierra.
Ya desde pequeña mis decisiones siempre fueron en firme, y a pesar de todo lo que me ofrecían lo rechace sin pestañear.
Mi padre y mis hermanos me decian que tenia que quedarme alli, aunque lo dejase con el, debia de ser fuerte y mantener mi puesto, pero ya no tenia fuerzas.
Asi que cambie aquel maravilloso futuro por el calor de mi casa y mis seres queridos, ademas de por un trabajo que dejaba bstante que desear.
Una agencia de organización de eventos que me hizo llorar en muchas ocasiones.
Fue muy dificil hacerme un hueco allí y fué como volver a empezar de cero.
Mucho trabajo, muchas horas y muy poco reconocimiento.
Tenia cosas buenas, conoci a mucha gente, hice buenos amigos y sobre todo aprendí que en la vida no se puede tener todo lo que quieres, siempre hay algo a lo que tienes que renunciar.

Al principio un ambiente un poco hostil, era la nueva, durante muchos años aquel equipo estaba formado por 4 personas que no solo eran compañeros de trabajo sino que acabaron siendo familia, tantas horas y comidas en aquella sala de juntas los habian convertido en una especie de clan, entrar costaba, y aunque lo hicieras nunca serias uno de ellos.
Vinieron nuevos compañeros con los que hice muy buenas migas y poco a poco todos formamos un equipo.
No aguanté mucho tiempo a pesar de que mas o menos seguía un poco la trayectoria que me gustaba, organizacion de fiestas, presentaciones de peliculas, entregas de premios de teatro, cine...
Mucha gente interesante y otra exageradamente impertinente.
Aquello no era lo mío.
Dicha situación en la agencia al principio incomodo mas mi regreso, pero era lo que yo habia decidido de manera que bueno tenia que enfrentarme a mi nueva vida, aunque tuviese la sensación de que había dado marcha atrás en el tiempo.

miércoles, 18 de agosto de 2010

IX

Otra de las cosas que me perdí estando lejos fue como desaparecía la casa que me vio crecer, una especie de mansión de los recuerdos, que tanto costó a mis padres reconstruir de aquellas ruinas que era años atrás.
Guardaba todos nuestros secretos entre aquellas gruesas paredes de piedra, su jardín escondido nos permitía en verano tomar el sol o si lo preferíamos sus árboles nos daban cobijo bajo su sombra, los mismos que trepaba en busca de fruta y a veces tregua del resto del mundo.
Secretos como mi primer amor, que tras aquel portalón cada mañana dejaba una rosa fresca para desearme los buenos días, aquel balcón de mi habitación al que venia a tirar piedras para verme furtivamente durante la noche.
Vio mis primeras coreografías de baile ensayando por si algún día me cruzaba con un caza talentos.
También la cocina de leña que me calentaba los pies cuando llegaba del colegio empapada y muerta de frio, mi abuela que me iba a buscar cada tarde al colegio con caramelos rellenos en los bolsillos, me sentaba delante de ella, me descalzaba y ponía mis pies en alto para que me llegase el calor de las brasas, al mismo tiempo me asaba las castañas que yo misma iba cogiendo del hierro.
Una mesa enorme cruzaba la cocina de lado a lado, las noches de invierno que se iba la luz, encendíamos velas y la rodeábamos para jugar a algún juego de cartas, teníamos para aquellas ocasiones un vaso lleno de monedas para apostar.
Mi habitación compartida con mi hermana era la más grande de la casa después de la de mis padres, dos camas de princesa y muchos posters en la pared, de aquella me encantaba hacer recortes y dibujos para decorarlo todo, cualquier cosa que me hacía gracia podía ser un buen amuleto para colgar del cabezal de la cama.
También recuerdo cuando la arreglaron que, los obreros Vivian prácticamente con nosotros, siendo yo una mocosa me pusieron en lo que sería después la habitación de mi abuela un columpio con un tablón y unas cuerdas, mientras trabajaban yo me columpiaba dándoles conversación.
Una vez me subieron al fallado para ver las vistas desde el tejado, iba agarrada de la mano de mi padre, ya de aquella empezaba a sentir fobia a las alturas.
Cuando la obra terminó, parecía la casa de alguien importante, aquel parqué brillante que los primeros meses mi madre cubría para que no lo rallásemos con grandes alfombras, aquel salón majestuoso y unas lámparas llenas de cristalitos que siempre había que limpiar los sábados por la mañana.
Cuando venían los amigos de mis padres con sus hijos de visita nos daba muchas posibilidades para jugar, nuestro entretenimiento favorito era el escondite a ciegas, apagábamos todas las luces y corríamos a escondernos mientras oíamos desde cualquier rincón la cuenta atrás de nuestro captor, como era la pequeña siempre se encargaba mi hermano mayor de buscarme una guarida, la más divertida recuerdo, de almohada en la cama de mis padres, tenias que aguantarte la risa para no dar pistas, a veces incluso la respiración.
Lo pasábamos realmente bien.
Siempre nos parecía poco el tiempo que nos daban los mayores.
La gente curiosa se asomaba para ver su interior desde fuera, muchos querían comprarla otros inventaban historias, su pasado era interesante, cuando vivían allí mis bisabuelos, era a donde acudían los lugareños a ver los títeres actuar, montaban en las casitas de los caseros su teatro ambulante y disfrutaban allí del espectáculo.
Debían de tener caballos porque en las paredes exteriores de la casa se conservaron los amarres para ellos, de pequeña imaginaba como serían sus vidas.
Me encantaba hacer agujeros en la huerta en busca de alguna pista de los anteriores habitantes de la casa, algún trozo de loza me servía para fantasear sobre su pasado.
Pero uno de esos planes urbanísticos que deciden destrozar todo aquello que tiene cierto valor histórico y sentimental se la llevo por delante sin que pudiésemos hacer nada.
Un día llegue de Barcelona y había ya un gran agujero, en el que se construyó una serie de modernos edificios de colores.
Nadie que vive allí, salvo mis hermanos y yo, pueden imaginar lo que significa aquel cacho de tierra. Añoro aquella casa.

martes, 17 de agosto de 2010

VIII

Durante la cena nos mostramos amables con el resto de comensales, pero en realidad estábamos muy pendientes el uno del otro , miradas furtivas y sonrisas de complicidad eran el plato estrella, sentía como si todo lo que sucediese a mi alrededor no tuviese la mayor importancia.
Intentaba disimular pero todo el mundo se dio cuenta de que algo sucedía, pues el era incapaz de quitarme ojo, recuerdo como mi hermana que estaba enfrente me miraba con cara de; ¿me he perdido algo?, yo abriendo los ojos intentaba decirle; ya te contaré!! Pero ahora tenia ella la sartén por el mango y no desperdiciaría aquella oportunidad para hacerme sentir al menos un poquito incómoda...cosas de hermanas bien avenidas...
En los postres decidimos seguir la fiesta en otro sitio, aunque habíamos llegado en coches diferentes invite a pablo a acompañarme, quedamos con una pareja en un local, pero nunca aparecieron... el que si llego fue un amigo, que había bebido más de la cuenta y yo avergonzada por su falta de cortesía intentaba desviar la atención sobre él pero pablo en todo momento se mostro muy comprensivo a pesar de que nos estaba fastidiando aquella especie de cita.
Cuando ya la cosa estaba pasando de castaño oscuro, le pedí sin modales que abandonara su propósito de fastidiarnos la noche, sabía perfectamente que me entendería y así conseguimos deshacernos de el, pero por poco tiempo.
Cuando nos dimos cuenta, aquel bar, estaba encendiendo las luces, pensé; ¿y ahora qué?, le comenté si le apetecía irse ya para casa o si tomábamos la última en otro sitio, él animado asintió, fue entonces cuando tuve que hacerle una aclaración, aquello era un pueblo y este era el único bar decente en el que se podía tomar algo, lo siguiente ya era algo decrépito y nada recomendable.
No pareció importarle así que tomamos rumbo a la perdición, cuando entramos en aquella discoteca de centro comercial, me miro de reojo y comenzó a reír, diciéndome está bien, no pasa nada, por el camino me increparon varios conocidos, haciéndome sentir incómoda por dejarlo a un lado durante unos minutos, cuando me vi libre de aquellos vecinos curiosos nos sentamos en una mesa.
Entonces paso lo mejor de la noche, no, no me beso, sino que me dijo una de las cosas que jamás me había dicho nadie...
Resulta que desde pequeña tengo la manía de tocarme el pelo constantemente, no puedo parar, mi madre de pequeña me corto el pelo como un niño para evitarlo pero ni aún así fue incapaz de lograrlo, lo hacia en clase, a la hora de comer, cuando veía la tele...incluso lo hago ahora cuando estoy pensativa en el trabajo o en el coche, aunque reconozco que siempre fue objeto de burla por parte de mis amigos, profesores e incluso novietes.
Os parecerá una tontería, pero cuando dijo sin darme tiempo a contestar ¿puedo decirte dos cosas?; la primera, por favor no dejes nunca de tocarte el pelo así, me encanta...se me abrieron los ojos como platos y como si de una broma se tratase solté aquel mechón de pelo instintivamente, el rió y dijo alegre caray si que me haces caso!!, le conté que era algo que hacia sin querer y que era una manía desde pequeña, mi abuela dice siempre que cuando era bebé, como no tenía pelo, se lo hacía a ella,...
La segunda era una invitación al teatro a ver Sueño de una noche de verano, yo contesté rápidamente que sí, me hizo mucha ilusión, era la primera vez que me citaban en un teatro.
Seguimos charlando hasta que las luces de este local también se encendieron, lo lleve hasta su casa, con el coche en marcha nos despedimos con dos besos y con un bueno...lo pase muy bien gracias, la tensión era palpable, pero ninguno de los dos, decidimos estropear ese momento.
Cerro la puerta y durante unos segundos se quedo parado...yo sabia perfectamente lo que estaba pensando, por un lado deseaba que abriese la puerta y me despidiese con un beso en los labios, pero por otro me gustaba aquel punto y aparte, si quería besarme que volviese pronto.
Tras aquel momento de indecisión avanzo hacia el portal, miro atrás y levantó la mano, yo entonces puse el coche en marcha y me fui para casa, pensando en el...
Antes de que me diese tiempo a quitarme la ropa para meterme en cama, ya tenía un mensaje de buenas noches, de esos que tanto anhelas cuando duermes sola cada noche.
No podía creerme que un chico pudiese ser tan encantador y dulce.
Estaba realmente desconcertada, no había tenido muy buenas experiencias a lo largo de esos años, una vez que te acostumbras a los capullos te parece que todos son así, pero no se puede perder la esperanza, como acostumbraban a decir las amigas de mi hermana, hay que buscar al mirlo blanco.
Al día siguiente me desperté con un nuevo mensaje, este me invitaba a desayunar, me duche con la rapidez del rayo, cuando aparecí allí, estaba acompañado por más gente y bueno me sentí un poco incómoda porque me apetecía centrarme solo en el, un ratito después tenía que marcharse, me quede con ganas de más.
Pero otro mensaje a mediodía disculpándose por el desayuno me proponía un café después de comer.
Esta vez estaba solo, nos pasamos la tarde hablando de todo, era como si nos conociéramos de toda la vida, estábamos cómodos, podía ser yo misma, y decir todo lo que pensara porque el me entendía y le agradaba absolutamente todo de mi.
Planeamos esa noche con nuestros amigos en mi casa, el como cocinero nos deleitaría con uno de sus platos y nosotros ofrecíamos buena compañía, vino y algún juego de mesa.
De esa noche recuerdo lo bien que lo pasamos, cenamos un rissoto buenísimo y jugamos una partida de uno de esos juegos en los que tienes que dibujar, escenificar y demostrar tus habilidades para entenderte con la gente sin mediar palabra.
Cuando se despidieron, el se sintió obligado a marcharse, o esa fue la impresión que me dio, se marchó sin despedirse, interpreté que nos veríamos en unas horas, desayunando.
A la mañana siguiente el mensaje que me envió, no era para un café, sino para avisarme que se había ido ya para su casa.
Me sentó como un jarro de agua fría y me puse muy triste, tenía ganas de verlo, de darle un beso y decirle que no se fuera nunca más.
Pero ya se había ido, sin decirme nada.

sábado, 14 de agosto de 2010

VII

El empezó a sincerarse, parecía como si en todo aquel tiempo no hubiese hablado con nadie de aquel tema, incluso a mi me sorprendió la manera de abrirse conmigo, como si nos conocieramos de toda la vida, reconozco que me encantó transmitirle tanta confianza...deje que hablara, aquello se parecia bastante a una sesión de terapia conjunta...ambos compartiamos algo importante, el dolor de la ruptura del primer amor.
Las horas pasaban asi que de un café pasamos a algo más fuerte hasta la hora de cenar.
Intercambiamos los numeros de teléfono.
Yo lo deje en casa de su hermana y volvi a la mia para darme una ducha, cambiarme de ropa, y despejarme un poco.
Quedamos en el restaurante.
Cuando me dirijia a su encuentro en el coche recibi un mensaje, iba fumando pero mire de reojo el movil, vi que era suyo asi que no dude en leerlo, pero al tirar la ceniza por la ventanilla no calculé bien y se me cayo el cigarro, al notar la primera brasa lancé el movil por los aires e intente levantar el culo para no apoyarlo en el asiento pero aquello ya no tenia remedio notaba como me iba quemando, llevaba la cabeza totalmente apoyada en el respaldo del asiento haciendo una linea recta perfecta que acababa en el pedal de freno!!
Cuando pude para el coche y salir escopeteada, vi como el cigarro comenzaba ya a hacer un agujero en la tapiceria del coche, lo rescaté y lo apague con muy mala leche...busqué el móvil y con molestias en donde la espalda pierde su nombre continue mi camino.
Lei el mensaje que ponia: hay un sitio para ti reservado a mi lado. Yo como una tonta sonrei.
Cuando llegue me estaban esperando, y como si de una loca se tratase le conté lo sucedido escenificando cada uno de los movimientos dentro del coche,cuando levante un poco el vestido para enseñar las heridas de guerra vi como tenia las medias totalmente agujereadas!!, las quemaduras eran evidentes, entonces Pablo comenzó a reir con muchas ganas, de manera que no me quedó más remedio que sacarle provecho a aquella situación para exagerarla y asi prolongar más y más aquel ataque de risa.

viernes, 13 de agosto de 2010

VI

En aquella agencia se organizaban eventos para importantes firmas de moda, fiestas con famosos y surtíamos a las revistas y a las series de televisión con ropa para las caras conocidas.
Reconozco que fué sin duda una etapa muy divertida para mi, allí conocí a Ferran y a Rebe, dos compañeros geniales!!
Cuando entré, estaba un poco perdida, no tenía muy claro de que iba aquella gente tan estirada y si mi manera de ser encajaria demasiado bien allí...
Miraba a mi alrededor buscando una cara amiga y nadie me prestaba ni un poquito de su atención, salía a fumar con Rebe un cigarrito de vez en cuando y charlabamos de nuestras vidas.
Ella estaba allí y todavia no sabia muy bien el porqué, la moda no era lo suyo, era una chica muy práctica y campechana, juerguista hasta la médula y real como la vida misma,vamos, cero postureo.
Un dia se acercó Ferran, alli todos los chicos que nos rodeaban solo se interesaban por la ropa y por otros chicos, de manera que a Ferry lo enfrasqué en el mismo bote que al resto, una vez más me equivoqué.
Resultó ser un metrosexual simpatiquísimo, solo tenia que decirme; hola rianxeira! para que empezase a reir ya por la mañana. Me llamaba así porque siempre me burlaba de el ya que su dieta de deportista le exigia comer todos los días arroz a media mañana acompañado de una lata de atún, que siempre era de la marca gallega con la que me bautizó.
Empezamos a intimar hasta hacernos inseparables, siempre me pedia ayuda, para poder hablar y reirnos entre burros de ropa y periódicos, le encantaba decirme que aquella ropa solo le servia a las modelos, que mi trasero no cabia en aquellas prendas, yo enfadada demostraba lo contrario probandomelo todo.
Y reíamos, reíamos mucho.
Mi labor allí consistía en hacer un resumen diario de las noticias en prensa que salían de nuesrtas marcas, si, es cierto mi trabajo consistia en revisar los diarios y todas las revistas de Moda!!
Una de aquellas mañanas al llegar al trabajo, uno de mis compañeros de prensa, bajo apurado a mi mesa y me preguntó si podia hacerle un favor muy grande, contesté rapidamente que si claro, entonces me dijo que si era que sí luego no podría echarme atrás, yo exclamé pero que pasa? cual es el favor, no quiso contestar solo asegurarse de que no lo dejaria tirado...entonces pensé bueno no creo que sea para tanto...está bien ¿qué tengo que hacer?.
Me contói que una modelo que habia contratado para un reportaje en un periodico le habia fallado, estaban a punto de llegar el fotógrafo y la reportera y me necesitaba para sustituirla.
Mi primera reacción fue; no te creo, luego vi que aquello no era ninguna broma y me mosqueé un poco, yo no tenia necesidad de pasar por aquella bochornosa situación, además era evidente que yo no era modelo!, pero me ofrecí igualmente bajo la promesa de un compañero en apuros de que no tendria que posar...como si de un robado se tratase me decía..JA!
Me mintió, no solo tuve que posar, sino que además tuve que ir por pleno paseig de gracia ataviada con ropa de verano en pleno otoño seguida de un equipo de estilistas y fotografos haciendome fotos, la gente se paraba para mirarme, me ragalaron hasta flores pensando que era alguna famosa, posé cual maniquí dentro de una conocida tienda de ropa!
Al poco tiempo en el periodico, mi reportaje con dos paginas completas, no avise a nadie pero no se como aquel ejemplar cruzo España para llegar hasta las manos de toda mi gente.
Mi madre todavía lo enseña hoy. Vergonzoso.
Esa y muchas más anécdotas me sucedieron en aquella agencia.
Aunque el trabajo era genial, no me seducía nada la idea de esperar a que hubiese un puesto para mi...
Mis compañeros me pedian que alargase aquellas practicas más y más pero llego el momento de decir que no.

A mi marcha un cuaderno lleno de fotos de todos ellos disfrazados y con una dedicatoria, la que más me lleno de orgullo fué la de la directora, una mujer extremadamente seria de pocas palabras y siempre para llamar la atención, agradeció mi buen caracter y mi sonrisa permanente.
Me fui contenta.
Poco después meti mi curriculum en una bolsa de trabajo de una universidad privada. Me llamaron para una entrevista en una importante marca de ropa interior.
La primera pregunta fue como habia llegado mi curriculum a aquella candidatura,me sinceré y cuando abandoné el edificio ya me estaban llamando para ver cuando podia empezar...